Conócelas bien para escapar de ellas o aprende a tratarlas como es debido.

 

Son muchas las lesiones que acechan a un corredor, por eso es importante que las conozcas y puedas saber cómo tratarlas si te suceden. A continuación, te enseñamos algunas de las más comunes:

Rodilla del corredor: condropatía rotuliana

Una de las lesiones más comunes y temidas entre los corredores. En el problema de las tendinitis de rodilla, una de las principales causas es el llamado "síndrome de mala alineación" de las estructuras articulares que se produce cuando hay exceso de fuerzas laterales cuyos vectores llevan a semiluxación de la rótula y el consecuente desgaste precoz del cartílago.

Para aliviar sus síntomas, en primer lugar, el tratamiento de reposo es fundamental, así como la aplicación de antiinflamatorios, que puedes aplicar de forma localizada con un gel o spray. En caso de que los dolores persistan, y no vayan en descenso, hacerle una visita a tu fisioterapeuta de confianza te será de gran ayuda de cara a tu recuperación


Síndrome de la Cintilla Iliotibial

Cuando corres demasiado, o sobre terrenos muy duros, la cintilla iliotibial puede inflamarse dando lugar a uno de los dolores más molestos para corredores.

Si sufres el síndrome de la cintilla iliotibial es más que probable que necesites tomarte un descanso en tus salidas a correr, pero no en tus entrenamientos. Es vital que trabajes la potenciación muscular de tu pierna durante este parón, realizando ejercicios de preparación física que te permitan regresar a tus entrenamientos habituales en perfectas condiciones.

Durante este periodo puedes ayudar a tu cuerpo, si sientes un dolor agudo en la cara externa de tu rodilla, utilizando gel o spray antiinflamatorio en los momentos de mayor dolor, así como el uso de una rodillera durante la realización de los ejercicios de potenciación muscular.

A medida que vaya desapareciendo el dolor, puedes empezar a probar tus sensaciones con pequeños y suaves trotes


Tendinitis de la Pata de Ganso

Su singular nombre es debido a la formación tendinosa que cubre la parte interior de la rodilla, que con la unión del semitendinoso, recto interno y sartorio, componen un tridente con forma de pata de ganso, de ahí su nombre.

Lo primero que debes hacer, es analizar los síntomas y en caso de ser necesario, acudir a un especialista en la materia. Una de las primeras señales de alarma es la sensación de un hormigueo, similar a una quemazón en la zona interna de la rodilla. La inflamación de la zona es otro de los síntomas más habituales, la cual podremos tratar tanto con aplicación de terapias de frío, como con geles y sprays antiinflamatorias locales que aliviarán el dolor.

A modo preventivo, para los que aún no han sufrido en esta molesta lesión, y también como mecanismo para tratar los dolores acarreados por ella, los estiramientos, principalmente analíticos, te pueden ayudar a mantener a raya este tipo de tendinitis.


Tirón del Poplíteo

El tirón del poplíteo es tan molesto que puede llevarte al sofá, y alejarte por un tiempo del asfalto, la tierra, el tartán o la hierba. Este, te provocará un fuerte dolor en la parte posterior de la rodilla, que podrías confundir con otras dolencias como la lesión del ligamento cruzado o, incluso, la rotura de los meniscos externos, con los que se encuentra directamente relacionado. Todo dolor posterior de rodilla con sensación quemante que aumenta al flexionar la pierna o hacer una zancada más larga nos debe llevar a pensar en esta dolencia.

Para aliviar este dolor, realiza reposo parcial o total, si las molestias persisten, prueba aplicar sobre la zona un gel o spray antiinflamatorio para calmar el dolor y reducir la inflamación del tendón o la vaina que lo recubre. También puedes aplicar hielo sobre la zona para aliviar el dolor y reducir la inflamación.

Si el dolor es elevado, y no desaparece, lo mejor es que pidas una cita con tu médico especialista para que explore tu rodilla y determine los pasos a seguir.


Tendinitis de los tibiales

Nadie conoce mejor tu cuerpo que tú mismo, por lo que será de vital importante que prestes atención a las sensaciones que te ofrece. La tendinitis se origina por sobreuso crónico y también por desequilibrio dinámico entre los músculos anteriores de la pierna y los posteriores.

Estas dolencias se acrecientan cuando corremos por terrenos más irregulares o al tropezar forzando los dedos de los pies. También es frecuente este tipo de tendinitis en corredores de gran talonación, es decir, aquellos que golpean el suelo con violencia y “sonoridad”.

Para aliviar esta lesión, debes en primer lugar, reducir tanto el kilometraje semanal como la intensidad, lo que te permitirá liberar de una carga importante a tus piernas y reducirá el estrés al que sometes a los tibiales. Poco a poco podrás incrementar estos niveles hasta alcanzar tu media habitual.

En segundo lugar, puedes utilizar sprays y geles antiinflamatorios. Si el dolor no desaparece, o se agrava, es el momento de acudir al médico especialista o el fisioterapeuta.

En tercer lugar, deberás utilizar frío post ejercicio sin fallar ni un sólo día, siete días a la semana. Después de cada entrenamiento deberás utilizar una terapia de frío para reducir la inflamación en los tibiales. Hazlo inmediatamente después de terminar, luego date una ducha, si es posible con agua fría, vístete y vuelve a aplicar frío en la zona afectada, repitiendo el proceso pasada media hora.


Fuente: http://www.runners.es/nutricion-salud/articulo/las-11-lesiones-mas-comunes-del-corredor